
***Ofrece China fortalecer cultura por
las capacidades diferentes
*** La otra China recibe a 4,000
deportistas de 147 países en una ceremonia de luces y un espectáculo con gran
sentido humano
BEIJING, China.- El toque de la tecnología de China hizo vibrar a más de 70 mil
personas que se congregaron en el llamado Nido de Pájaro en Beijing, para
mostrar la otra cara del deporte, el que abre sus puertas a personas con
capacidades diferentes. Y ahí, en el escenario que cubrió una vuelta de 400
metros, se vieron arropados 68 mexicanos en el desfile de la ceremonia de
apertura de los Juegos Paralímpicos 2008, en los que participarán selecciones de
147 países. La otra China abre sus espacios y deja volar el espíritu por una
cultura más sólida para quienes buscan un sitio en el deporte adaptado mundial.
A lo lejos apreció Saúl Mendoza, el fondista mexicano quien encabezó a la
delegación nacional que tomará parte en esta justa que arranca el lunes y la
cual marcará su adiós de las pistas y de la ruta
Sombreros de charro que lucieron algunos deportistas mexicanos durante el
desfile, provocaron una lluvia de luces de las tribunas, los flashazos adornaron
aun más las tribunas del escenario sede de la justa que convoca el Comité
Paralímpico Internacional.
Los mexicanos aparecieron en escenario multicolor en el lugar 141, cuando el
sonido local anunció su paso, fueron recibidos con aplausos, las pantallas
gigantes en el inmueble chino dejaron lucir a los deportistas con sombreros de
charro.
Vestidos con traje en color crema, los mexicanos saludaban a los miles de
asistentes quienes también fueron parte del espectáculo que China preparó para
recibir a las 147 delegaciones en este movimiento.
A las 20.00 horas, los fuegos artificiales retumbaron en el estadio, ante la
exclamación al unísono de los miles de personas, en su mayoría chinos.
La otra China abrió los brazos y con gran sentido humano dio muestras de su
calidez y del respeto por la cultura para las personas con capacidades
diferentes. El deporte como un vehículo no sólo de hermandad, sino de desarrollo
y superación es su bandera. Esta noche la hizo ondear para que todo el mundo la
observara.
En el centro del escenario fueron iluminados 320 bailarines que padecen sordera.
Sin embargo, sorprendieron con el movimiento cadencioso de sus manos y sus
cuerpos al ritmo de la suave música de "Hello my Stars", al tiempo que en las
pantallas gigantes en el estadio aparecían la letra de la canción en inglés y en
mandarín.
"Heaven Song y Let me be with you" también sonaron dulcemente en el escenario
que fue dedicado para quienes viven permanentemente realizando un doble esfuerzo
y convencerse a sí mismos que la discapacidad no los hace diferentes. Y el
deporte es parte de ese reto cotidiano.
Los chinos prepararon una ceremonia llena de la cultura por la discapacidad.
Presentaron sólo el inicio de lo que han preparado para hacer más grande el
movimiento paralímpico en el mundo.
El momento *****bre llegó cuando la deportista invidente Pin Yali, primera
medallista de oro paralímpica de China, entregó el último relevo de la anorcha a
Hou Bin, quien con la fortaleza de sus brazos jaló y jaló la cuerda que lo
subiría hasta llegar a lo alto del estadio y encender el pebetero. La pantalla
gigante dejó ver ese esfuerzo, cargando su propio cuerpo en la silla de ruedas.
Hasta sentir la altura.
Xie Xie (gracias), decía en mandarín Liu Qi, presidente del Comité Organizador
de los Juegos Paralímpicos, a todos quienes entendieron el mensaje de los chinos
por llevar el deporte para todas las personas.